domingo, 27 septiembre 2020

Opinión

Ángel Vázquez, consejero de Promoción Turística del Cabildo de Lanzarote

 

La mejor promoción: generar confianza a nuestros turistas

 

La situación generada por la Covid-19 ha sumido a la isla de Lanzarote en unas circunstancias inéditas y sin precedentes en toda nuestra historia turística. Quién nos iba a aventurar a toda la sociedad lanzaroteña que íbamos a padecer la pandemia que se nos avecinaba y, sobre todo, cuál iba a ser el alcance y las lamentables consecuencias que este maldito virus ha traído y que nos está golpeando duramente en el terreno sanitario, económico, social, laboral y empresarial. Imposible haberlo previsto a primeros de este 2020, cuando Lanzarote se encaminaba con determinación, un año más, a seguir dando pasos firmes en la promoción y consolidación de un destino de calidad, sostenible y único en el mundo, debido a sus extraordinarios y diferentes atributos muy apreciados por todos nuestros mercados.

Por supuesto que es cierto que esta crisis supera con creces el ámbito insular, regional y estatal, pues los efectos de la Covid-19 han dinamitado cualquier previsión en torno a la industria turística mundial, pero no por ello debemos dejar de actuar e impulsar cuantas medidas y acciones estén a nuestro alcance, desde todas las administraciones implicadas, para que la isla inicie cuanto antes el camino de salida hacia la recuperación turística.

Más allá de la indudable conveniencia de diversificar el tejido productivo insular, para bien o para mal, a diferencia de otros destinos insulares y nacionales, la realidad se nos impone: en la actualidad Lanzarote depende en su práctica totalidad del Turismo, y ahora mismo es tiempo de actuar y tomar medidas que impidan la lenta agonía de nuestro primer y principal motor económico productivo: la industria turística local y todos los sectores asociados a la misma.

La urgencia de la situación requiere de la unión conjunta y el trabajo coordinado de todos los actores y sectores afectados por esta crisis para actuar sin demora y con contundencia, a fin de aprovechar la oportunidad que nos otorga nuestra benevolencia climática ante el inminente cierre de otros destinos competidores en los fríos meses que se avecinan. Es el momento de adoptar respuestas realistas y efectivas que además contemplen las propias características de la isla como destino.

Vuelvo a insistir una vez más: para Lanzarote, recibir entre 20.000 y 25.000 turistas al mes supondría la salvación del sector, y aunque estaríamos lejos de la situación boyante de años anteriores, impediría la lenta agonía de un sector empresarial y laboral muy afectado por la crisis, al tiempo que evitaríamos el hundimiento de nuestra economía.

Desde hace seis meses, nada más irrumpir la pandemia, en numerosas ocasiones y en todos los foros, he reclamado la necesidad de intensificar las acciones diplomáticas y de toda índole que sean necesarias para proceder a la apertura de corredores sanitarios seguros entre algunos de nuestros principales mercados turísticos y la isla de Lanzarote, tal y como nos confirman las numerosas y frecuentes reuniones que mantenemos con turoperadores y los diferentes organismos de Turespaña en las principales capitales europeas. Irlanda, sin ir más lejos, es uno de ellos, por poner un ejemplo, aunque no el único. Este mercado, junto con el británico, es un auténtico enamorado de la isla que nos echa de menos y lleva aguardando a que se flexibilicen las medidas de cuarentena sanitarias y se facilite la posibilidad de viajar, para poder volver a visitarnos y disfrutar de la isla.

Todos y cada uno de nosotros debemos ser conscientes, ahora más que nunca, de que el objetivo prioritario y más importante es generar confianza en nuestros principales mercados turísticos. Pero proporcionar confianza y tranquilidad por parte de un destino, no significa en modo alguno colgar el cartel de “Covid free”, ya que lamentablemente eso es imposible hasta que la vacuna sea una realidad accesible para la mayoría de la población o, al menos, hasta que se encuentren tratamientos que impidan la mortalidad de la enfermedad.

Generar confianza lo que sí implica es ofrecer todas las garantías a nuestro alcance para que cualquier persona que venga a Lanzarote se sienta segura al saber que el destino actúa de forma rápida y eficaz, con un sistema sanitario del primer orden como el que tenemos y con el establecimiento de todas las medidas óptimas que en este momento puedan ser aplicadas y puestas a disposición.

Quiero recordar que desde el primer momento Lanzarote y La Graciosa fueron las únicas islas en las que implantamos un plan insular de acción propio con un protocolo muy riguroso que nos está permitiendo detectar de forma efectiva cualquier posible contagio y actuar en consecuencia. Pero también, como vengo insistiendo desde hace meses, ya es inaplazable proceder a comenzar a realizar los test PCR en destino a todos los turistas y viajeros que lleguen a la isla, tanto nacionales como internacionales, como una medida adicional de seguridad, y en definitiva, como una medida propia de un destino líder y consolidado como lo es Lanzarote.

En el momento de escribir este artículo, estamos pendientes de la reunión que mantendrán este próximo lunes, día 28 de septiembre, los ministros de Turismo de la Unión Europea, a fin de determinar el protocolo que se seguirá en cuanto a la realización de PCRs – u otra prueba igualmente eficaz, más rápida, más barata y menos molesta, siempre que esté avalada por las autoridades sanitarias - de entrada y de salida a los turistas. Una fecha clave que debería poner fin a la incertidumbre y la inconcreción con la que estamos viviendo, tanto los destinos como el sector turístico, el próximo comienzo de la temporada de invierno. Muchos establecimientos alojativos esperan como agua de mayo la puesta en marcha de medidas contundentes y el anuncio de fechas concretas para no verse abocados, lamentablemente, a echar el cierre de forma inmediata.

A lo largo de toda esta crisis he echado de menos el establecimiento de una sola y única normativa común dentro de la Unión Europea en materia de medidas de sanitarias para viajar entre los países miembros, pero tristemente a día de hoy creo que sigue siendo un fracaso de la política intercomunitaria europea, del que todos los países nos debemos sentir responsables, máxime un momento como el actual que requiere de medidas extraordinarias y reglas de juego comunes en Europa, para salir entre todos más fortalecidos.

Aun así, con todo lo dicho anteriormente, insisto en que la mejor inversión y promoción que podemos hacer en estos momentos es en seguridad que genere confianza en nuestros turistas, de forma que todas las medidas que se impulsen podrían caer en saco roto si no continuamos en la línea de frenar, de forma drástica, la curva del nivel porcentual de contagios que se han producido en la isla desde agosto. La industria turística ha revelado toda su vulnerabilidad ligada a un terreno extremadamente cambiante y sujeto a diario a la evolución impredecible de la pandemia y al acierto de las acciones que llevemos a cabo entre todos.

Por ello, es evidente la necesidad del endurecimiento de las sanciones, pero sobre todo es absolutamente imprescindible la concienciación ciudadana y el compromiso individual de la población lanzaroteña, pues ahora mismo todos somos corresponsables para salir de esta crisis sanitaria y económica y es indispensable actuar con enorme responsabilidad para proteger nuestra salud y del resto de las personas.

No obstante, hay que resaltar que los últimos datos de la evolución epidemiológica en la isla nos invitan a ser moderadamente optimistas: afortunadamente la curva de contagios en Lanzarote ha ido descendiendo paulatinamente y hemos pasado de más de 330 contagios por cien mil habitantes, que fue el pico de la pandemia alcanzado el pasado 9 de septiembre, a los poco más de 95 casos registrados por cada cien mil habitantes, a fecha del pasado jueves, día 24.

Aunque estamos lejos aún de la ratio que establecen los principales mercados emisores (50 contagios por cien mil en el mejor de los casos como es Alemania), el descenso de la curva es un indicador alentador, pero será una condición irrenunciable seguir reduciendo drásticamente la cifra para poder iniciar lo antes posible el camino de la recuperación y volver a obtener la confianza de nuestros principales países emisores de turismo, flexibilizando sus restricciones hacia nuestro destino.

La dureza de la situación no es incompatible con mantener la esperanza, si tomamos al toro por los cuernos. En este sentido, contamos con un sector turístico empresarial, profesional y laboral maduro y lleno de buen saber hacer, que colabora con gran responsabilidad, esfuerzo y sentido común, como siempre lo han demostrado. Contamos con excelentes profesionales sanitarios, llenos de vocación, que no escatiman esfuerzos ni tiempo, en atajar la enfermedad y en protegernos a todos. La población lanzaroteña ha demostrado su capacidad de resistencia, de avanzar y adaptarse a las dificultades de un lugar tan bello como inhóspito, una población que tuvo que enfrentarse a condiciones adversas y a veces muy extremas en una isla que nunca se lo puso fácil.

Sin embargo, la historia nos demuestra que nuestras generaciones pasadas supieron salir adelante venciendo obstáculos, y abriendo caminos y oportunidades donde inicialmente sólo había adversidades. No me cabe duda de que lo volveremos a hacer y que saldremos adelante. Pero no nos engañemos: será como siempre ha sido, con la responsabilidad y el esfuerzo conjunto de todos.

Salud segura, turismo seguro

Acaba de llegar el otoño y en las Islas Canarias todos empezamos a manejar una ecuación con dos variables: la salud pública de la población y la temporada turística de invierno, que dará comienzo dentro de pocas semanas. Cuando digo todos no excluyo a nadie, desde las administraciones públicas a las empresas turísticas, pasando por las y los trabajadores desempleados afectados por expedientes de regulación temporal de empleo. En Canarias confiamos en el futuro inmediato porque nos jugamos mucho. Todo, en realidad.

Por eso mismo, nos hemos conjurado en garantizar la salud pública, porque sin ella no es posible recuperar la actividad económica y el empleo. Creo sinceramente que, en esto, cada parte está cumpliendo con su responsabilidad, lo que nos permite encarar los próximos meses con moderado optimismo. Una salud pública segura en el Archipiélago canario es sinónimo de turismo seguro durante el otoño y el invierno, siempre y cuando mejore la situación epidemiológica en los países emisores, como es natural.

En esta misma dirección se mueve la patronal turística, que defiende la puesta en marcha de corredores seguros para reactivar el turismo y evitar la pérdida de la temporada invernal. En efecto, coincido con la patronal en la propuesta de iniciar un  proyecto piloto con Canarias con carácter inmediato, lo cual podría aportar soluciones para que aquellos destinos que alcancen los objetivos sanitarios establecidos puedan implantar sus propios corredores, con independencia del segmento turístico donde se ubiquen.

Desde mi punto de vista, para que la operación sea exitosa resulta indispensable la coordinación para la realización de pruebas sanitarias fiables y rápidas a los viajeros, tanto a su entrada como a su salida de los aeropuertos y otros medios de transporte. Sólo así, con seguridad, se podrían eludir las cuarentenas y las recomendaciones negativas que ponen en peligro la temporada de invierno y la supervivencia de muchas empresas y puestos de trabajo, tanto en las Islas como en la Península.

Pero, no hay que perder de vista que la garantía de salud pública y la puesta en marcha de la temporada turística de invierno nos permitirá encarar con mejores expectativas el Plan para la Reactivación Social y Económica de Canarias, que prevé una inversión inicial de 5.725,7 millones de euros hasta 2023, tan solo en recursos públicos. De la manera que se está haciendo, con unidad y amplio consenso público-privado, venceremos a la pandemia y fortaleceremos los servicios básicos, como la sanidad, la educación, los derechos sociales y la vivienda, de manera que nadie se quede atrás por esta crisis inesperada y global, sobre todo los colectivos más vulnerables.

Garantizar la salud pública de la población y arrancar la temporada invernal con unidad y amplio consenso público-privado es lo que se aprecia, asimismo, en Lanzarote y La Graciosa, las dos islas a la que me debo en primer lugar. Los esfuerzos conjuntos y coordinados del Cabildo de Lanzarote y los siete ayuntamientos, y el fluido diálogo y la estrecha colaboración que se observa en estos momentos entre el sector público y las organizaciones turísticas es una senda que nos debe permitir superar esta adversidad, y que jamás debe abandonarse, mientras mantenemos abiertos los Centros de Arte, Cultura y Turismo como un poderoso símbolo de esperanza colectiva.    

El gran milagro de los Centros Turísticos

 

Pedro M. San Ginés Gutiérrez*

 

Tras la rueda de prensa sobre los supuestos beneficios de los CACT en plena pandemia, solo cabe concluir que ha obrado un milagro con un nombre propio y una culpable: Benjamín Perdomo y Loly Corujo, respectivamente, que son los artífices del mentiroso milagro para tapar el gravísimo error económico —que pagamos todos, por cierto, de no aplicar un ERTE de libro en la empresa pública.

Para quienes tenemos un mínimo conocimiento básico sobre contabilidad (ni siquiera pido una profunda formación contable como requeriría el cargo de gerente de los CACT), supone un gran esfuerzo evitar ruborizarse, más allá incluso de los límites de la vergüenza ajena, al tener que escuchar las ridículas explicaciones ofrecidas por Benjamín Perdomo, consejero delegado de los CACT, a cuenta de la situación económica de la empresa pública.

Lógico por otra parte, al tratarse de una persona sin más mérito ni formación para el cargo que bailar el agua a la presidenta del Cabildo, sin aportar un solo proyecto, e intentando ejecutar, de momento con escaso éxito, la única misión que tiene encomendada al frente de los CACT: intentar destruir a cualquier precio a los adversarios políticos que tanto teme la jefa.

En qué cabeza cabría, de otro modo, “vendernos” que los Centros Turísticos puedan dar beneficios tras pasar tantísimos meses prácticamente sin ingresos y, lo que es peor, sin haber reducido un solo céntimo del capítulo de Personal; el mayor de los costes fijos de la empresa pública. Un beneficio de imposible explicación, cuando lo más sencillo habría sido, tal y como propusimos desde CC-PNC, acogerse a un ERTE, que habría permitido a los trabajadores seguir cobrando el 100% de su salario y liberar fondos para destinar ayudas económicas a pymes y autónomos.

Seguro que no les darán la receta del milagro a los miles de trabajadores y empresarios del sector, que están siendo gravemente afectados y saben que no existe más milagro que la competencia desleal que supone soportar con cuantiosos fondos públicos las terribles pérdidas en que incurrirán los CACT, por la cabezonería de la señora presidenta, mientras muchos de ellos inevitablemente tendrán que cerrar sus negocios.

Ahora va a resultar que con menos turistas —cero en varios tramos de los últimos meses—, es decir, con un brutal desplome del los ingresos y sin ahorrar un céntimo en personal como hace todo el país, hemos obtenido beneficios porque ahorramos mucho en proveedores de género. Lo dicho, la personificación de la incapacidad.

Como toda empresa, los CACT tiene costes fijos y variables. En este caso, los más elevados son los fijos, correspondientes al Capítulo I de Personal; unos 13 millones de euros anuales que, antes de la pandemia, suponían un 50% de los ingresos y ahora, como poco, el 70%. Pues bien, es precisamente en ese tremendo gasto fijo, por cuya contención ha clamado todo el país exigiendo los ERTE, donde por orden de Loly Corujo hemos gastado millones de euros de más que, de haberlos ahorrado, sí que habrían disparado los beneficios de los CACT ahorrando a su consejero delegado el trago de hacer el ridículo públicamente.

A todo esto, el falso pretexto ha sido que, según sus inexistentes informes, las empresas públicas no pueden acogerse a este tipo de medidas de protección o el igualmente falaz argumento de que lo prohíben los estatutos. Por ello, vuelvo a pedir a la presidenta que haga públicos esos informes o, de lo contrario, admita su enésima mentira.

Por otro lado, tenemos los costes variables y entre ellos el principal es el de proveedores, que en el caso de los CACT proveen básicamente de género para las tiendas y restaurantes y su facturación depende, obviamente, del volumen de negocio. Es decir, desde el origen de los tiempos, se trata de género que se compra a un precio y se vende a otro superior para obtener beneficio. Al menos era así hasta que llegó el consejero de la presidenta a los CACT y reeditó el milagro de los panes y los peces.

La realidad es que los milagros no existen y los CACT no han ahorrado un céntimo de euro en proveedores. Lo que lamentablemente ha ocurrido es que el volumen de negocio, es decir las ventas de restaurantes y tiendas, se ha desplomado por falta de clientes y obviamente se han reducido los pagos a proveedores. Sencillo de entender. Para casi todos.

A todas estas, tras catorce meses, seguimos sin tener acceso a las cuentas de los CACT a que tenemos derecho como miembros del Consejo de Administración, y seguimos sin conocer desde marzo, y por primera vez en décadas, las estadísticas de recaudación que esconden. Todo para que este gobierno pueda continuar con esta huida hacia adelante, esta embustera puesta en escena para que nos olvidemos del ERTE, pero sin aportar nada, ni un balance o una cuenta de resultados, sin facilitar nada de la información que están obligados a llevar al Consejo de Administración. Nada más que humo y un cuento que ya ni siquiera se tragan los más crédulos.

¿Qué pensarán los cientos de propietarios de restaurantes y tiendas cerradas en Lanzarote? Negocios que nada compran y nada venden y, por tanto, nada pagan a sus proveedores. Se deben echar las manos a la cabeza cuando escuchan, nada menos que a todo un gerente de los CACT, asegurar, en la antología del disparate, que la caída de facturación de proveedores supone un gran ahorro. Pequeñas y medianas empresas que tienen a su personal en ERTE y aun así algunas apenas resisten y otras tienen que cerrar, mientras los Centros Turísticos mantienen el 100% de la plantilla con millones de euros de todos los lanzaroteños que el Gobierno insular bien podría destinar a ayudas para pymes y autónomos como hace el resto de cabildos, y sin perjudicar en nada —más bien todo lo contrario— a la plantilla de los CACT.

A pesar de todo, las pymes y autónomos de Lanzarote pueden estar tranquilos ya que la presidenta también anunció —sin ponerse colorada— que “en los presupuestos del próximo año 2021”, cuando muchos ya no existan, también se acordará de ustedes.

 

*Pedro M. San Ginés Gutiérrez es portavoz de Coalición Canaria-PNC en el Cabildo de Lanzarote

CC-PNC denuncia que el Ingreso Canario de Emergencia “es un fiasco”

Valido: “Ni ha llegado a quien lo necesita ni cubre las necesidades de las familias que lo han ingresado

 

Para los nacionalistas la única medida del Gobierno canario para atender a los mas vulnerables “es un fracaso”

 

 

CANARIAS a 17 de septiembre de 2020.-

 

Coalición Canaria-PNC denuncia la incapacidad del Gobierno de Canarias para cumplir sus propios acuerdos y convertir así el Ingreso Canario de Emergencia en un “fiasco” que no solo no ha llegado a quien lo necesita sino que, además, tampoco cubre las necesidades de las familias que lo han ingresado.

Para la diputada nacionalista, Cristina Valido, “es alarmante” que la única medida del Gobierno canario para atender a los más vulnerables “sea un sonoro fracaso” y no esté “cumpliendo los objetivos que se habían marcado” debido a la incapacidad de la administración pública y la brecha digital “ya que la medida ha carecido de servicios presenciales a las familias y han basado su relación con el administrado en servicios telefónicos y digitales a los que la mayoría de la población vulnerable no ha tenido acceso”.

Valido señala que la información a los potenciales solicitantes “ha brillado por su ausencia” y advierte que “a fecha de hoy el porcentaje de personas que pudieron recibir esta ayuda debería escandalizar a un gobierno con un poquito de vergüenza y responsabilidad” a lo que se añade que “mucho más elevado es aún el porcentaje de familias que ni siquiera se enteró”.

Para la diputada “el gobierno del nunca vamos a dejar a nadie atrás y del ‘paraguas social’ no ha hecho otra cosa que dejar a personas en el camino sin que nadie haya reconocido su ineficacia” ni se hayan preocupado “en dar la cara ante las familias decepcionadas a las que solo queda contar con el apoyo del tercer sector”.

Valido asegura que la gestión del Ingreso Canario de Emergencia “ha sido tan nefasta” que la mayoría de la población “no la solicitó siquiera por quedar fuera al no cumplir con los restrictivos criterios en el perfil para la concesión” que tomó el mes de marzo como referencia cuando ese mes la gran mayoría cobró la mitad de la nómina puesto que el estado de alarma comenzó el día 14.

“Cuando las familias empezaron a ver que se quedaban sin sus ingresos mensuales”, prosigue la nacionalista, “ya el plazo se había cerrado pues solo se habilitó un mes para solicitarlo cuando la debacle social apenas comenzaba”. “Así”, añade, “cuando las cosas se pusieron mal de verdad ya no era posible pedir esa ayuda "puntual" que a los beneficiarios resolvió poco sin más posibilidades desde entonces”.

Para la diputada “esta fue y es la única medida de un Gobierno de Canarias que se atrevía y atreve a llamarse pionero en España en el establecimiento de una "ayuda puntual de emergencia" que en todo el Estado se ofrece de manera más constante a las familias desde casi todas las administraciones desde que existen los servicios sociales”.

La cultura no se confina, 17 de Septiembre Alerta Roja.

 

Siempre se ha hablado de la cultura como motor contra la ignorancia, como nave de la igualdad, como punta del iceberg de la educación, y no les falta razón a los que defendemos esta noble y distinguida materia de forma tan apasionada.

 

A la cultura siempre se le han puesto etiquetas y siempre se la ha tratado de encasillar en bandos y/o status sociales, a la cultura se la recorta en tiempos de crisis, la cultura siempre es el último eslabón pero nada de ello empaña su fortaleza para navegar por esas turbulentas y desgraciadas aguas.

Pero aún así, no podemos dejar que eso vuelva a pasar, no podemos dejar que eso vuelva a suceder, estamos ante una oportunidad única de decirle al mundo que la cultura es vida, es educación, formación, la mejor aliada para desarrollar nuestros sentidos, nuestras emociones y que es la fuerza que mueve el planeta.

La cultura es necesaria siempre, en las bonanzas y en las desdichas, la cultura es el mejor arma contra los intolerantes, contra la ignorancia, la cultura enseña, forma, prepara, tiene capacidad de análisis, de crítica, se adapta, presenta innumerables formas, no es monolítica, es de una riqueza incalculable.

Y es que; la cultura genera progreso en todas sus manifestaciones.

Ahora en tiempos de la COVID19 y ante el nuevo rebrote que vivimos, la cultura puede ser refugio para aquellos que pierden esperanza, para los que necesitamos ver una salida, y es luz también para aquellos que viven de la misma, a los que no podemos abandonar, multitud de autónomos y microempresas, artistas, representantes, etc etc.

El esfuerzo por digitalizar el acceso a la cultura se tiene que desarrollar aún en las administraciones públicas, afortunadamente en el ámbito privado esto ya es un hecho. Por ello, y para garantizar el acceso hay que articular nuevas fórmulas de entrada desde toda institución.

El estado debe atender las reclamaciones del manifiesto que se leerá hoy en la manifestación de Alerta Roja, donde se incluye la necesidad de reconocer al sector del espectáculo y los eventos por parte de instituciones y administraciones públicas como un sector "especialmente perjudicado" por el coronavirus y "prioritario", cosa con la que este concejal está totalmente de acuerdo. Además, piden la creación "inmediata" de una mesa sectorial. Asimismo, piden una "reactivación inmediata" de las agendas culturales y de eventos de las administraciones públicas, "bajo el estricto cumplimiento" de todos los protocolos. Y secundo esta reivindicación, estando totalmente a favor de reactivar la cultura en nuestro municipio, con todas las medidas de seguridad y el cumplimiento estricto de los protocolos sanitarios.

 

Desde el Ayuntamiento de Yaiza, con el ánimo de seguir generando valor añadido cultural a nuestro pueblo, a nuestros vecinos y vecinas, estamos trabajando en herramientas que acerquen la cultura a cada uno de los hogares porque para nosotros, incluso en estos tiempos, la cultura no se confina.

 

 

Daniel Medina concejal de Cultura

Ayuntamiento de Yaiza.

Basta ya de inmigración sin control

 

Pedro M. San Ginés Gutiérrez*

 

La problemática de la inmigración sin control no es nueva ni en Lanzarote ni en Canarias y, por tanto, no ahondaré en la cronología de la misma (pueden consultar el balance que, recientemente, hizo con bastante acierto mi compañera y secretaria general Migdalia Machín: https://cclanzarote.wordpress.com/2020/09/07/ruta-atlantica-africana); pero es indudable que el Estado debe atender de manera inmediata la que es su responsabilidad y competencia directa si realmente quiere evitar una situación que ya es del todo insostenible porque el problema de la inmigración no será nuevo, pero las circunstancias socio-económicas derivadas de la crisis del Covid-19 sí que lo son y, por tanto, estamos ante un polvorín social de imprevisibles consecuencias por la alarma que se está creando en toda Canarias ante la pésima gestión del problema por parte del gobierno central sin que podamos prever, con la bonanza del mar en estas fechas, cuántas personas continuarán arribando a nuestras costas en las próximas semanas.


No me voy a detener en qué cuota de corresponsabilidad habrán tenido los distintos gobiernos de Canarias por no exigir y lograr que el Estado hubiera dispuesto medidas y dotado a Canarias de los recursos necesarios como puerta de entrada a Europa para hacer frente a este problema con inmediatez, porque eso será siempre discutible y además no resuelve la urgencia, una vez desmantelados los Centros de Internamientos de Extranjeros (CIE) que sí hubo. Lo que no es discutible es que, tanto la obligación de atender la primera acogida de estas personas como la de implementar medidas que eviten el problema en el medio y largo plazo, es indudablemente del Estado y, por tanto, de los sucesivos gobiernos, presididos ya sea por el PP o PSOE, que siempre han dispensando a Canarias un trato neocolonialista que parece preferir consolidarnos como una suerte de reserva de inmigrantes que aleje el problema del territorio continental. Por eso, hay que decir de una vez ¡basta ya!, como están haciendo Fernando Clavijo y Ana Oramas en el Senado y el Congreso de los Diputados, respectivamente. Por cierto, los únicos que han levantado la voz en este sentido.


Por descontado que quienes logran llegar a nuestras costas dejando su país y familia en busca de una vida mejor no han cometido más pecado que ese y debemos darles el trato más digno posible, sin alimentar el peligroso caldo de cultivo de la xenofobia y el racismo al que tan dadas son las redes sociales, pero en paralelo debemos evitar a toda costa esta inmigración irregular sin control alguno.


El Gobierno de Canarias debe zafarse de la sumisión en que está instalado, dar un golpe sobre la mesa y exigir sin paños calientes que el gobierno central ponga de una vez por todas este problema de Estado en lo más alto de la agenda política española y europea, o seguiremos parcheando soluciones de manera cíclica sin resolverlo. Claro que en el medio y largo plazo esto pasa por tomar muchas medidas, como la cooperación al desarrollo, desde luego, pero también la exigencia a Marruecos del control de sus costas, donde todos sabemos que pueden hacer muchísimo más, y por supuesto, el control de nuestras propias fronteras con un correcto funcionamiento del dichoso Sistema de Vigilancia Exterior (SIVE), entre otras medidas.


En lo que se refiere a Lanzarote ­–y mas allá de la necesidad de que el Estado practique algo de la solidaridad interterritorial de la que presume, asumiendo y agilizando el traslado de inmigrantes, tanto adultos como menores no acompañados, a otras comunidades del territorio nacional, cosa que ahora se nos niega mirando a otro lado– el punto caliente del problema está, en estos momentos, en cómo y dónde seguir atendiendo la imprevisible avalancha que está arribando y presumiblemente continuará haciéndolo en las próximas semanas a nuestras costas.


Como se ha dicho antes por tanta gente, juraría que en todos y cada unos de los repuntes inmigratorios que hemos tenido, el Estado, al menos en Lanzarote, es propietario y por tanto tiene a plena y libre disposición, aunque sea a modo de CIE provisional, un recurso que fácilmente se podría habilitar para esa primera acogida como es el Batallón de Infantería de Arrecife con capacidad para albergar a más de 600 personas y con apenas unas decenas de militares en la actualidad. Como cuartel que es, por descontado que reúne condiciones infinitamente mejores para la vigilancia y control de grandes grupos de personas, que una nave a pie de carretera en las afueras de Argana o instalaciones en zonas turísticas.

 

El pretexto utilizado, no sé si por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, pero sí por el sumiso PSOE local, de que las instalaciones no son compatibles con ese uso por la presencia de armamento, no se lo creen ni ellos. Primero, porque el cuartel es inmenso y es muy sencillo compartimentar sus usos y accesos, y segundo, porque el escaso armamento que allí pueda quedar, seguro que estará a buen recaudo. No decimos que el “CIE provisional” lo atienda el ejército, que igual podría arrimar el hombro, pero sí que lo haga el ministerio con los medios humanos que se supone dispone en un hotel, una nave, o un CIE.

 

Bien es verdad que Pedro Sánchez ya demostró su falta de sensibilidad en su visita a la isla en 2018 cuando, siendo yo presidente del Cabildo, tuve que declarar la emergencia humanitaria por similares razones y no fue capaz de concedernos diez minutos al entonces presidente del Gobierno de Canarias y a mí para abordar tan grave asunto. La misma sensibilidad que ha mostrado esta semana el ministro del ramo cancelando una reunión con el actual presidente autonómico, según ha denunciado él mismo, aunque el ministro niega haber confirmado visita alguna en el colmo del despropósito. Con expresar “malestar” en nota de prensa, por “profundo” que este sea no es suficiente, señor presidente.

 

Basta ya de desprecio de unos y sumisión de otros. Canarias no merece este trato y necesita soluciones con urgencia.

 

*Pedro M. San Ginés Gutiérrez es portavoz de Coalición Canaria-PNC en el Cabildo de Lanzarote

Concurso de ocurrencias

Parece que vamos a tener que convivir durante toda esta legislatura, que va a durar sus cuatro años, con las proclamas sobre el hundimiento de nuestro país que vociferan a todas horas tanto la extrema derecha como la derecha extremada. Su táctica política es muy evidente y consiste en incendiar el clima de convivencia y pregonar el cuanto peor mejor a ver si, en un golpe de suerte, consiguen conquistar el poder que las urnas les niegan. Frente a estas actitudes nada constructivas, los progresistas hemos de contraponer templanza, unidad de acción, políticas de avance social y más estado del bienestar.

He de reconocer, no obstante, que no resulta fácil permanecer impasible ante las perlas, a cual más delirante, que nos brindan cada día tanto la extrema derecha como la derecha extremada. No, no es sencillo hacer oídos sordos ante tanto ruido de distracción para concentrarnos en la tarea de combatir la pandemia y sus devastadoras consecuencias  económicas y sociales, proteger a los más vulnerables y gobernar para transformar nuestro país en el marco del plan anticrisis y de reactivación y modernización económica que ha propuesto la Unión Europea. 
  
Al estrambótico anuncio de una moción de censura por parte de Vox, no está claro si contra el Gobierno de Pedro Sánchez o más bien contra la que denomina derechita cobarde representada por el Partido Popular (PP), se le une ahora otro de corte parecido en Canarias. Lo que queda del Partido Nacionalista Canario (PNC) le ha pedido a su socio electoral, Coalición Canaria (CC), que presente una moción de censura contra el Gobierno canario de progreso surgido del Pacto de las Flores “aunque sea para perderla”. Parece que los extremos se tocan en su concurso de ocurrencias.

Lo que persigue la ultraderecha parece obvio, fagocitar al PP todo lo que pueda con la intención de adelantarlo electoralmente y revirar los equilibrios políticos e institucionales de nuestro país hacia el franquismo nostálgico y las catacumbas. Contra este mal, la receta es clara: al fascismo se le combate desde el debate, porque lo contrario sería entrar en el terreno al que nos quieren llevar. Por otra parte, lo que persigue el PNC quizá sea sembrar cizaña y alentar a Nueva Canarias para que dé el paso de romper el pacto en las Islas, a pesar de las reiteradas y explícitas negativas de los nacionalistas progresistas de embarcarse en aventuras rumbo a la nada. 

Pero aún no lo hemos visto todo. Estoy convencido de que estamos asistiendo sólo a los entremeses de una ristra de ocurrencias, a cual más extravagante, que nos van a acompañar en los meses y años venideros, de aquí hasta que se agote la legislatura y se convoquen nuevas elecciones generales. Ahora, vemos a Casado quejándose de que Sánchez no lo llama y animando por otro lado a la insumisión de las y los alcaldes del PP contra el pacto suscrito entre el Ministerio de Hacienda y la Federación Española de Municipios sobre el uso de los remanentes municipales. 

Es de locos, pero irá a más, que nadie lo dude, aunque con su actitud quien pierda realmente sea España o Canarias. O ambas. Les es completamente indiferente si sirve a sus mezquinos intereses. 

Fco. Manuel Fajardo Palarea, senador del PSOE por Lanzarote y La Graciosa.

Confianza para construir el futuro.

Desde las elecciones locales y autonómicas del pasado año no me sentaba a escribir de forma tranquila. La rapidez de los acontecimientos y la gestión pública municipal, donde un año parece un mes, no dejan mucho tiempo para tratar de reflexionar y pensar acerca de cómo se encuentra el contexto político, en especial, el espacio nacionalista.

 

A nadie se le escapa que la formación a la que pertenezco, Nueva Canarias, consiguió un hito inusual, desalojar a Coalición Canaria del Gobierno de Canarias y propulsar un cambio gubernamental de perfil marcadamente progresista. Lo hicimos porque creíamos que era necesario la oxigenación de la política y una nueva visión de como hacer y entender la cosa pública. No sólo en el ámbito de la Comunidad Autónoma, sino también en ayuntamientos y cabildos, NC fue decisiva para establecer nuevos proyectos con capacidad de cambio, orientando sus agendas y pactos a la persecución de mayor bienestar social para nuestra gente. A la par, abrazando los retos que a esta sociedad se le presenta en estos tiempos: cambio climático, igualdad de género, democratización política o ejemplaridad pública, entre tantas otras a consecuencia de la pandemia que nos azota.

Con estos fines, NC, también en Lanzarote donde gobernamos en la capital arrecifeña, se encuentra en numerosas Administraciones Públicas, incorporando una mirada autocentrada y nacionalista canaria, donde la exigencia y la defensa de los intereses de las canarios y canarias está por encima de cualquier otra consideración. Por ello, cuando tuvimos la ocasión de llegar a acuerdos con CC-PNC para ir unidos en las elecciones generales del 10 de noviembre, no nos tembló el pulso y buscamos el espacio de entendimiento, conscientes incluso que muchos sectores lo criticarían. Acuerdo que se demostró bueno al obtener su acta de diputado el compañero Pedro Quevedo, donde cada semana, junto a Ana Oramas, se baten en duelo contra un Parlamento español que en muchas ocasiones es incapaz de entender y atender a Canarias.

Esta alianza es el ejemplo de que NC, aunque haya desalojado a CC-PNC de las instituciones canarias, no concibe la acción política como amigo-enemigo. Siempre he considerado que en esto de la política las dicotomías amigo-enemigo son mala cosa, y nunca llegan a buen puerto. ¿Adversarios quizás? La competición política, sustancial a la propia democracia de partidos, conlleva en innumerables ocasiones a polemizar, discutir e, incluso, desacreditar los discursos contrarios. Pero también la política es entendimiento, espacio común y acuerdo. La política, y más en estos tiempos tan crispados, no puede ser entendida como un circo romano donde cada uno se dirige a sobrevivir por encima de todo y de todos. Yo, personalmente, no la entiendo así, e intento ejercer en cada pleno, moción, o conversación que mantengo con la oposición en el Ayuntamiento de Arrecife un tono cordial y aperturista. Inclusive, aguantando alguna que otra crítica desmesurada que entiendo va en el rol de la oposición.

Un acuerdo exige un grado de confianza que se debe trabajar día a día. La confianza se gana, no deviene por voluntad divina. NC y CC llevan mucho tiempo desconfiando la una de la otra. La visión de hacia donde se deberían dirigir las políticas públicas de nuestra comunidad era y, en algunas cuestiones sigue siendo, opuesta, y a nadie se le escapa que hemos sido muy críticos y desconfiados con el último ejecutivo de CC-PNC presidido por Fernando Clavijo. Políticas neoliberales y conservadoras que nada tienen que ver con las políticas que NC defiende.

No obstante, soy consciente, por los datos que nos están ofreciendo cada día, que el futuro que se le presenta a nuestra tierra es desalentador. Los indicadores de pobreza y desempleo aumentarán si no articulamos medidas urgentes dirigidas a las capas sociales más vulnerables. Por ahora, hemos consigo un excelente acuerdo en el marco de la Unión Europea, donde el Vicepresidente del Gobierno de Canarias, Román Rodríguez, en su condición de consejero de Hacienda y Asuntos Europeos del Gobierno de Canarias, ha negociado dentro del marco de las Regiones Ultraperiféricas que se atienda las singularidades y hechos diferenciales del archipiélago canario, territorio que debe tener políticas exclusivas y particulares. He aquí un ejemplo claro de defensa de Canarias desde un prisma nacionalista.

 

Con todo, cuando escucho hablar de la unidad del nacionalismo, como declaró hace unos días el secretario del comité de CC en Yaiza, Mateo Ramón, me genera sentimientos contrapuestos. Por un lado, duda, al considerar que las ideas, el proyecto, y las políticas que defienden en CC-PNC no corresponden con las que mi organización defiende. Por otro, oportunidad. Oportunidad para construir un nacionalismo fuerte que genere políticas públicas que hagan transformar Canarias sin necesidad de tutelas. Nadie discute que nuestras islas necesitan partidos nacionalistas, puesto que somos los únicos que tomamos las decisiones por y para las canarias y canarios.

 

Por ello, considero que lo primero que debemos de hablar es de construir la confianza. Y esto se traduce en un proyecto. Un proyecto claro, nacionalista por supuesto, pero que tenga la capacidad de generar el mayor bienestar social a nuestra gente, desde lo local a lo autonómico y para 20 o 30 años. Sin esa capacidad de construcción de la confianza, de los cimientos ideológicos, no podemos hablar de un futuro partido nacionalista canario potente y ganador. Esa es la tarea: confianza.

 

 

Armando Santana.

 

La canciller y España

La situación que vivimos es tan excepcional, que necesitamos una gran cantidad de recursos extraordinarios para afrontar con garantías la reactivación económica y la protección social de los más vulnerables mientras combatimos la pandemia y esperamos por una vacuna. Así que no podemos conformarnos con las propuestas de austeridad que llegan desde algunos países de la Unión Europea. No podemos ni debemos resignarnos porque la austeridad no es la receta para superar esta enorme crisis. 

La presidenta del Cabildo de Lanzarote solicitó hace unas semanas un Anexo Oriental en el Pacto para la Reactivación Social y Económica de Canarias. Coincido con María Dolores Corujo en que es una reclamación justa, razonable y adecuada debido a que una parte muy importante del gasto corriente del Cabildo se destina a atender competencias propias del Gobierno de Canarias que han sido transferidas o delegadas sin la dotación económica adecuada. En el caso de Lanzarote, la cifra que ingresa el Gobierno canario para atender esas competencias transferidas o delegadas se mantiene invariable desde el año 2005, y Fuerteventura se encuentra en una situación parecida.

Sin embargo, el Gobierno de Canarias también reclama más recursos del Estado. El Pacto para la Reactivación Social y Económica de Canarias que se firmó con un amplísimo respaldo institucional, político y de las organizaciones empresariales y sindicales representativas, ha cifrado en más de 18.000 millones de euros la cantidad que se necesita para abordar la crisis en el Archipiélago sólo para el año 2020. Inevitablemente, Ángel Víctor Torres dirige su mirada hacia el Gobierno de España pidiendo apoyo económico, pero el presidente Pedro Sánchez está haciendo lo mismo con la Unión Europea (UE), como hemos visto este último fin de semana, para que se alcancen acuerdos y se transfieran rápidamente los recursos que ha comprometido.

Al final, muchos depositamos nuestras esperanzas no tanto en la UE, que se está comportando de un forma un tanto timorata a la hora de combatir la consecuencias de esta crisis, cuanto al semestre de presidencia alemana del Consejo de la Unión, que se prolongará hasta finales de año. Las prioridades de la presidencia alemana no dejan lugar a dudas, puesto que su lema es ‘Juntos por la recuperación de Europa’. De la canciller Angela Merkel, que ha dado muestras sobradas de su capacidad de liderazgo en pos de una Europa más cohesionada, podemos esperar con seguridad que se centre en superar la pandemia y en apoyar sin titubeos la recuperación de la economía.

Vivimos momentos decisivos y ojalá se libere muy pronto el fondo de recuperación dotado con 750.000 millones de euros para reactivar la economía y coordinar los esfuerzos sanitarios contra el coronavirus. Si se hace con prontitud, los países más afectados por la covid-19 podremos superar las consecuencias a largo plazo de esta crisis y centrarnos en la recuperación económica y social, pero a la vez estaremos arrimando el hombro por una Europa más fuerte e innovadora, más justa, más sostenible, más segura y de valores comunes, y por una Europa fuerte en el mundo.

Fco. Manuel Fajardo Palarea, senador del PSOE por Lanzarote y La Graciosa.

“Un año de pacto, 365 días sin gobierno”

 

Pedro M. San Ginés Gutiérrez, portavoz del Grupo Nacionalista CC-PNC en el Cabildo de Lanzarote

 

El pasado 25 de junio se cumplió un año desde que Loly Corujo y Astrid Pérez presentaran su pacto con un “programa de gobierno consensuado al 90%”, sin que transcurridos más de 365 días desde su compromiso de hacerlo público, sepamos una sola línea del mismo y, por tanto, tampoco del futuro que nos propone ese pacto. Claro que para el PSOE siempre fue mucho más importante la propaganda que un programa de gobierno, y de lo segundo no sabremos nada, ni ustedes ni yo, pero en propaganda he de admitir que son unos auténticos expertos y no escatiman recursos, medios y prácticas de todo tipo para reconstruir una nueva realidad con falsos relatos.

 

Este desgobierno, que “venía a dignificar la institución” –entonces digna– la está llevando a cotas de ignominia nunca vistas antes. Adoptó como primera medida, y a propuesta de la presidenta, subirse el sueldo a sí misma y a todo su gobierno, justo lo contrario de lo que hicimos nosotros. A partir de ahí, la cosa ha ido de secuestros de libros, retiradas de esculturas, boicot al arte y a museos en nombre de supuestos atentados a César Manrique o bajo el pretexto de pérdidas en inversión cultural, aunque el MIAC lleve décadas invirtiendo infinitamente más, “caza de brujas” con ceses indiscriminados de un personal humillado por la falta de consideración hacia ellos, desmantelamiento económico y humano de múltiples áreas sin nueva dirección conocida, o la designación de una reducida guardia pretoriana dirigida por el presidente in pectore de la institución, Carlos Espino, con la consigna como máxima de gobierno de hacer oposición a la oposición a toda costa. Estas han sido las medidas más destacables de este ejecutivo tras un año en el poder, y por más vueltas que doy a qué razón puede llevar a unos gobernantes a seguir centrando sus energías y tiempo en cuestionar al anterior gobierno, del que ambos formaron parte, en lugar de exponer a la ciudadanía sus planes y programa, al final siempre llego al origen y no encuentro otra explicación que los resultados electorales.

Nos encontramos hace 10 años con un Cabildo con más de 100 millones de euros en deudas entre bancos y acreedores de Inalsa (hoy saneado y con un centenar de millones en las cuentas), con los CACT en bancarrota total, con Zonzamas y los residuos ardiendo semanalmente, sin un solo plan de cooperación municipal en marcha, a pesar de los años de bonanza precedentes, y nula inversión en energías renovables, por poner solo algunos ejemplos de todo aquello que logramos revertir y que la gente valoró positivamente en las urnas.

Cierto es que, como es habitual, el PP no ganó a Coalición Canaria las elecciones al Cabildo en ningún municipio, pero es que el PSOE, ganador por solo algo más de 160 votos de las elecciones a la primera institución insular, y a pesar de la ola nacional socialista, también perdió frente a CC en casi todos los municipios y La Graciosa, salvo en Tías y San Bartolomé, donde además los candidatos socialistas sacaron en su municipio entre un 15 y un 20% más de votos que la candidatura del PSOE al gobierno insular. Análisis aparte merece el caso de Haría por el respaldo de la Plataforma Municipal de Haría al PSOE y que le reportó por sí mismo bastante más que esos 160 votos.

Tras el supuesto desgaste de casi 10 años de gobierno, tras los brutales, infundados y permanentes ataques a mi persona y candidatura con el respaldo descarado de la FCM, y tras echar el resto sus medios de cabecera, volcados en cuerpo y alma en ese propósito, autoconvencidos de ser grandes creadores de opinión, la verdad es que para todos ellos debió ser muy duro comprobar que la ciudadanía no es tonta, que les ve el plumero a la legua y que no se deja manipular tan fácilmente por mucha audiencia que tengan sus conocidas mentiras. Y es que la gente no solo no nos dio la espalda, como intentan aparentar, sino que nos refrendó premiándonos con 2.500 votos más y un incremento en el respaldo electoral de casi un 4% respecto a los comicios de 2015, cuando habíamos ganado las elecciones, siendo la única candidatura insular que mejoró sus resultados, de entre las muchísimas de todos los partidos que repetían candidato.

En definitiva, los resultados electorales son sin duda la explicación a sus obsesiones por la toma de conciencia de que, si solo lograron ganar las elecciones por apenas 160 votos, con todo su enfermizo despliegue mediático, y con la enorme marejada alta de la ola nacional socialista, más intensa en los municipios que en el Cabildo, saben que en marea baja no tendrían ninguna oportunidad frente a la gestión de CC en la institución más importante de la isla porque la gente la conoce, la valora y la premió con su voto. Esa es la única explicación razonable que encuentro al porqué, tras 365 días de desgobierno, siguen tratando a CC como si aún presidiéramos la institución: su terror a la marea baja.

Por lo demás, asistimos con extraordinaria preocupación a la falta de gestión de la crisis económica que ha generado la Covid 19. Mucha nota de prensa con información y supuestas acciones sanitarias, aunque en eso el Cabildo no tenga competencia alguna, pero nula atención a los distintos sectores económicos afectados que se sienten completamente abandonados por el gobierno insular. Un gobierno cuya capacidad de gestión económica ha quedado perfectamente retratada cuando colocó al frente de la principal empresa pública de la isla, la que más necesita de gestión profesional, a un comisario político manifiestamente incapacitado para semejante cometido, pero perfectamente alineado con esa estrategia de reconstruir un falso relato de la isla en la década pasada.

A partir de ahora, ya sabemos que la crisis del Covid 19 va a ser el pretexto perfecto para todo, pero no es razón para que el Cabildo de Lanzarote no haga lo que sí están haciendo otras corporaciones, ayudando a las pymes y autónomos, o reforzando al sector primario, la cultura, el deporte y el medioambiente. CC ha realizado muchas propuestas y seguirá haciéndolas por responsabilidad, a pesar de los desprecios y las mentiras, como el informe jurídico según el cual no se puede hacer un ERTE al personal de los CACT, que habría ahorrado millones al Cabildo de Lanzarote sin perjudicar en nada a los trabajadores. Un informe que no aparece porque es solo una más de las muchas mentiras presidenciales, como la falsa “suspensión de pagos”, milagrosamente superada justo durante el cero turístico de la crisis del Covid 19, que es un pasmoso ejemplo del falso relato al que me refiero y quieren reconstruir.

Ni que decir del Plan Insular de Ordenación del Territorio, más necesario ahora que nunca. Un plan que, ya en el pasado mandato, el PSOE asumió como máxima prioridad, pero terminó traicionando a la isla y negando su aprobación una vez pasaron a la oposición. Mientras, el PP aseguró hace ahora un año que lo sacaría en 6 meses si gobernaba. Me consta que ni uno ni otro están, pero también les esperamos con la mano tendida para, nosotros sí, y aunque el mérito se lo apunten ellos, aprobar por responsabilidad un nuevo PIOT que responda a las actuales necesidades de Lanzarote.

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