Incidentes por viento en media isla: ¿de verdad es culpa del alcalde?
Pejeverde
El viento no distingue entre colores políticos ni territorios. Ayer, 3 de abril, Lanzarote vivió una jornada marcada por rachas que alcanzaron los 92 km/h en el municipio de Tinajo. Como resultado, se activaron alertas, se suspendieron actividades en instalaciones públicas y se llamó a la prudencia ciudadana. Una decisión preventiva que, a la vista de los incidentes, fue más que acertada.
No fue solo en Arrecife donde el viento dejó huella. En San Bartolomé, varios cables se soltaron en calles como Tim Baiba, El Parral o Calderetas. En Punta Mujeres, un vallado se vino abajo junto al Teleclub. En Playa Blanca, parte de la fachada del hotel Sandos Papagayo se desprendió. En Arrecife, además de la torreta caída en el campo de Altavista, hubo una pérgola desprendida en El Charcón, una contraventana en riesgo de caer en la calle Alfarera Dorotea Armas y una palmera amenazando con derrumbarse en la transitada León y Castillo.
La lista de incidencias, gestionada por los servicios de emergencia del 112, revela lo evidente: no fue un día normal, sino una jornada afectada por un fenómeno meteorológico adverso y puntual.
Y sin embargo, fue precisamente en ese contexto cuando el PSOE de Arrecife, a través del concejal Roy González, emitió una nota exigiendo “responsabilidades” al alcalde Yonathan de León por el estado de las instalaciones deportivas, a raíz de la torreta caída en Altavista.
¿Están en su derecho de hacerlo? Por supuesto. ¿Hay cosas que mejorar en las infraestructuras municipales? Sin duda. ¿Pero era ayer el día adecuado para lanzar ese mensaje?
Tal vez la crítica, en lugar de centrarse en un episodio forzado por el viento, podría haberse articulado en otros momentos. Especialmente cuando muchos municipios, incluidos aquellos gobernados por el propio PSOE, también sufrieron daños. ¿Hubiera sido más coherente esperar a que pasara la alerta para evaluar los daños con perspectiva?
Porque si la caída de una torreta durante un temporal desencadena un reproche político, cabría también preguntarse si otros alcaldes —socialistas incluidos— deberían estar ahora mismo compareciendo por pérgolas, vallados y postes caídos.
La política también debe tener sentido del contexto. Y ayer, más que reproches, parecía un día para agradecer que no hubo heridos, que se suspendieron las actividades a tiempo y que los servicios de emergencia actuaron con rapidez.
Quizá no se trata tanto de señalar, sino de pensar en conjunto cómo reforzar las infraestructuras para el próximo vendaval. Que vendrá.