viernes, 04 abril 2025

Cacao mental en el PP: promoción cultural en Arrecife, despilfarro en Jandía

S.Calleja

En Lanzarote se aplaude. En Fuerteventura se escandalizan. Y todo por el mismo capítulo, del mismo producto audiovisual, con la misma excusa promocional. El Partido Popular canario ha logrado la cuadratura del círculo: defender con entusiasmo en una isla lo que censura con aspavientos en la vecina. Lo que en Arrecife fue una brillante operación de marketing insular, en Jandía se convirtió, de pronto, en un escándalo presupuestario. A eso se le llama estrategia. O cinismo.

El pasado mes de enero, la Sociedad de Promoción Exterior de Lanzarote (SPEL) —órgano que el PP tutela con la discreción de quien maneja sin firmar— adjudicó por vía exprés un contrato de patrocinio por valor de 165.000 euros para facilitar el rodaje de un capítulo de la tercera temporada de La Reina del Flow en la playa de El Reducto. Un acto acompañado de un concierto con Omar Montes, DJ Nelson y una decena de artistas invitados. El Cabildo, por supuesto, firmó el comunicado triunfal: “proyección internacional”, “compromiso con la cultura”, “evento de talla mundial”. Ni una palabra sobre la licitación.

Tres meses más tarde, abril en el calendario, mismo año, misma serie, diferente isla. En Fuerteventura, el Cabildo insular, esta vez gobernado por otros, pone sobre la mesa 320.000 euros para acoger un nuevo rodaje de la misma producción. Y es ahí cuando, de repente, el PP levanta la ceja. Claudio Gutiérrez, portavoz popular en la isla majorera, se lanza a los titulares con una frase digna de bordado institucional: “Quien debe pagar es quien utiliza el entorno, no al revés”.

 

La frase tiene empaque, sí. Pero sobre todo tiene amnesia. Porque en enero, su partido hizo exactamente lo contrario. Y lo hizo con entusiasmo, nota de prensa y focos incluidos. ¿Cuál es entonces la postura del Partido Popular sobre la financiación pública de rodajes audiovisuales? ¿Depende del guion de la serie o de la firma del presupuesto? ¿O depende —como suele suceder en Canarias— de quién gobierne y desde qué Cabildo se firme el cheque?

El problema no es que se invierta dinero público en producción cultural o turística. El problema es la falta de una política clara, coherente, transparente y evaluable. En Lanzarote se presenta como inversión estratégica. En Fuerteventura, como despilfarro sin retorno. En una isla se contrata en silencio, en otra se grita con megáfono. Todo a gusto del viento político.

 

 

Pero más allá de los números, que son distintos pero no tan distintos, lo que queda es la coherencia mutilada de un partido que habla desde las dos esquinas del archipiélago con voces que se anulan mutuamente. Como si la memoria no circulara con la misma rapidez que las notas de prensa.

El turismo —dicen— es el motor de estas islas. Pero cuando ese motor se engrasa con incoherencia, el viaje termina en el mismo sitio: la banalidad institucional. Aquí no se debate si hay que promocionar la isla a través del cine o la música. Se asume. Lo que se discute es otra cosa: cómo puede un partido justificar en abril lo que ya había ejecutado en enero. Y cómo puede hacerlo sin sonrojarse.

El episodio lo protagoniza La Reina del Flow, pero el guion lo escribe el Partido Popular. Es una obra coral, insular, hecha de contradicciones y lealtades intercambiables. Lo que ayer fue brillante, hoy es escandaloso. Y viceversa. Lo que en Arrecife es inversión, en Pájara es derroche. El mismo producto, el mismo año, distinto relato. Esta serie no merece Emmy, pero sí una buena auditoría.

 

Bingo sites http://gbetting.co.uk/bingo with sign up bonuses