sábado, 02 julio 2022

Tanto tienes, tanto vale. Por Andrés Martinón

Hace unos diez años fui a una cena en la que acudí como consorte. Es decir, mi mujer quedaba con dos amigas y acudíamos los tres maridos. Un andaluz, un mallorquín y un canario. Parece un chiste, ¿verdad? Tras el reencuentro y las presentaciones, las chicas no tardaron en empezar a recordar sus historias y los tres varones empezamos a hablar de obviedades en la barra.

 

No sé si me despisté o si me estaba aburriendo, pero cuando quise tomar conciencia de la conversación varonil se hablaba de que uno tenía un X3 y el otro un X5. He de reconocer que no sabía si se hablaba de la última versión de Windows o de la picadora Moulinex. Reconociendo mi ignorancia entendí que se hablaba de coches y ya con el olfato periodístico que tengo (en términos de whatsapp tendría que poner un emoticono o un jajaja) entendí que se trataba de modelos de la marca BMW. Entendí que eran coches caros y en un momento determinado me tocaba a hablar. Solo se me ocurrió decir: “Yo tengo un Cherokee”.

 

Pasados diez años, no hace más de un mes, escuchaba en Spotify la canción de 'El Último de la Fila' 'Como un burro amarrado en la puerta de un baile' y en un momento de la canción, la letra dice “Mi primo que tiene un bar, desde siempre me ha dicho (…) tanto tienes, tanto vales, no se puede remediar”. Y me produjo una insatisfacción difícil de describir. Tanto posees, tanto dinero tienes o tan rico eres, tanto vales. Y claro, ni poseo, ni tengo dinero, ni soy rico, y me dije a mi mismo: Pues igual no vales tanto. Una versión ultracapitalista que, en mi caso, no me produce comodidad.

 

Pero al poco de escuchar la canción y hacer esa reflexión, me llegó a través de Facebook un vídeo en el que el presentador Alonso Caparrós, al que tenía por guaperas y por no muy brillante, explicaba la experiencia que había vivido con personas que habían tenido cáncer o alguna otra enfermedad terminal que no recuerdo bien, y dijo algo que se me clavó en el alma: “Todas las personas que ven la muerte venir por una enfermedad terminal, su último deseo no es hablar sobre alguna posesión, sino por haber estado más tiempo con un padre, una madre o un hijo. Por alguien que le importaba” (más o menos dijo esto. Es una interpretación libre de lo que mi memoria recuerda o quiere recordar).

 

Entonces volví a la frase de 'Tanto tienes, tanto vales' y lo vi de otra manera. Y dije: “Qué frase más acertada”. Porque descubrí que ‘tanto tienes’ hace referencia al amor de tus hijos, de tus padres, de tu pareja, de tus amigos; vamos, de lo que realmente importa. Y fue cuando pensé que me encanta esta frase y como tengo tanto, valgo como un tesoro.

 

No crean que me he olvidado qué pasó con la conversación del X3 y del X5. Cuando pronuncié las palabras de que tenía un Cherokee y aquellos dos me miraron con respeto, tuve que decirles que el coche en cuestión era de segunda mano y que me costó 4.000 euros y que chupaba tanta gasolina que la acabaría entregando a la Recuperadora Canaria gratis solo por lo que me costaba. Hoy en día, me siento orgulloso de haber dicho la verdad y de no tener que presumir por el valor de mi coche. Sé quién me quiere y soy multimillonario por ello

 

 

 

 

 

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