El César Manrique ante el espejo: Una muerte natural que desnuda las vergüenzas de la Terminal 1

Foto. Aeropuerto de Lanzarote
Pejeverde
Lanzarote amanece este viernes con los datos sobre la mesa después de lo que ocurrida ayer en la Terminal 1 del Aeropuerto César Manrique. Tras el fallecimiento de un pasajero británico de la compañía Jet2, la polémica se ha instalado en el contraste entre la fría precisión de los tiempos oficiales y la experiencia humana de quienes transitan nuestra principal puerta de entrada.
La cronología oficial: 22 minutos de tránsito
Según los datos facilitados por el gabinete de prensa de AENA y los registros del 112, la secuencia fue milimétrica. El vuelo tomó tierra a las 14:26 horas. Apenas 22 minutos después, a las 14:48 horas, se activaba la solicitud de asistencia sanitaria para atender a un viajero que se desplomaba en el área previa al control de pasaportes. A pesar de la rápida respuesta de los sanitarios del aeropuerto y la llegada de la ambulancia, solo se pudo certificar el fallecimiento.
Los datos indican que, en esta ocasión, la fatalidad fue inevitable: al pasajero, sencillamente, "le tocaba". Sin embargo, que la biología dicte sentencia no exime a la infraestructura de su examen. La muerte se produjo en el "fonil" de la T1: esa zona de sombra donde los pasajeros quedan enlatados antes de llegar a la frontera policial, sin acceso a baños, sin asientos y bajo una temperatura que a menudo roza lo insoportable.
La preocupación del sector: Un destino de lujo con una entrada de tercera
Más allá del trágico suceso de ayer, el sector turístico de Lanzarote observa con una preocupación creciente lo que ocurre cada día en los controles de pasaportes. Fuentes del sector consultadas por Elpejeverde.com coinciden en un diagnóstico alarmante: las colas no solo son largas, se están volviendo desesperantes.
AENA puede ganar la batalla del cronómetro en este caso puntual, pero está perdiendo la batalla de la calidad. Lanzarote no puede permitirse que su aeropuerto sea noticia por la precariedad de su acogida. Mientras el gabinete de prensa se esmera en corregir minutos por WhatsApp, el sector turístico pide que se corrijan, de una vez por todas, las carencias de una terminal que se ha quedado pequeña para el prestigio de esta isla.