miércoles, 12 junio 2024

Desde Barcelona hasta Lanzarote: un último adiós a Antonio Coll González

Foto Semanario Lancelot

S. Calleja

Desde la emblemática Carrer de París en Barcelona , en un hostal de poca monta y a escasos dos kilómetros de la bulliciosa Plaza de Cataluña, escribo estas líneas teñidas de melancolía pero también de reconocimiento. Aquí, donde seguramente Antonio Coll y su hermano Jorge compartieron innumerables momentos durante su época estudiantil, resuena aún más fuerte el eco de su partida. Antonio, nativo de Lanzarote, eligió este rincón lejano de España para formarse en el arte que tanto amaba: el periodismo. Esta decisión, aunque no común en aquellos tiempos, preludiaba la audacia y la visión que más tarde definirían su carrera y legado.

Antonio Coll, quien nos dejó a la edad de 71 años tras una valiente lucha contra el cáncer, fue mucho más que un periodista y empresario; fue un pionero que entendió la importancia de dar voz a Lanzarote a través de diversos medios de comunicación. Fundador del semanario LANCELOT en 1981, junto a otros dos socios, transformó este medio en un referente insular, agotando ediciones y ganándose el corazón de muchos lanzaroteños. Su visión no se detuvo ahí: con sus hermanos Jorge y Juan, dio vida a Editorial LANCELOT y expandió su influencia con la creación de LANCELOT Radio y otras cabeceras importantes.

Pero Antonio fue más que sus logros profesionales. Era un hombre tranquilo y reservado, que sabía cómo liderar con calma pero firmeza. Muchos jóvenes periodistas encontraron en él no solo un mentor, sino una fuente de inspiración y esperanza, especialmente en los momentos más tensos de la redacción. El semanario LANCELOT y sus derivados, que hoy conforman LANCELOT MEDIOS, son testimonio de su esfuerzo y su sueño de que Lanzarote contara con un medio digno y respetado.

El legado de Antonio no se mide solo en publicaciones o emisoras de radio, sino en el impacto humano que tuvo en aquellos a su alrededor. La sanidad pública canaria, en particular el equipo de Oncología del Hospital Doctor Negrín, testimonia el respeto y la humanidad con la que fue tratado en sus últimos días, reflejando la misma integridad con la que él trató a los demás.

Hoy, mientras Lanzarote y el mundo del periodismo lamentan su partida, también celebramos su vida y su incansable contribución a la prensa. Antonio Coll no solo dejó un medio, dejó una huella imborrable en la historia de su isla y en los corazones de quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.

 

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