Logo

El barrio de Madrid donde puedes pasear por Lanzarote

Placa "Calle de la Isla de Alegranza" con árboles al fondo. Madrid Fuencarral-El Pardo, ayer. Elpejeverde.

S.Calleja

La placa dice "Calle de la Isla de Alegranza". Letras blancas sobre fondo azul oscuro, con el escudo del Ayuntamiento de Madrid en la esquina izquierda. Está atornillada a una fachada de ladrillo visto, en una calle residencial del noroeste de la capital. Quien la señala con la mano sabe lo que significa. Alegranza no es un concepto abstracto ni un nombre decorativo: es un islote como ya saben , de diez kilómetros cuadrados, el punto más septentrional del Archipiélago Canario, propiedad privada, deshabitado, perteneciente al municipio de Teguise, en Lanzarote. Y sin embargo, ahí está su nombre, a 1.700 kilómetros del Atlántico, entre bloques de pisos , paradas de guagua y el gran parque de La Dehesa de La Villa.

La calle  se encuentra en el barrio de Peñagrande, en el distrito de Fuencarral-El Pardo. Su código postal es el 28035 y tiene una longitud de 431 metros. No es un caso aislado. Es, más bien, la pieza de un mosaico deliberado que merece ser contado.

 

Alegranza desde el aire . Elpejeverde

Peñagrande nació como suburbio obrero en los años cincuenta, cuando Madrid se expandía sin demasiado orden hacia el noroeste. La colonia original se llamó "El Porvenir-Fuente la Mina" y creció en torno a la calle Joaquín Lorenzo, que aún hoy funciona como eje del barrio. A medida que se fueron trazando nuevas calles, alguien —probablemente en los servicios técnicos municipales— decidió que el criterio temático para la nomenclatura sería geográfico: islas del mundo.

Y así, Peñagrande se convirtió en un archipiélago con calles de piche. Sus vías llevan nombres de islas de todos los océanos: Cíes, Tabarca, Cerdeña, Galápagos, Kuriles, Bahamas, Bikini, Zanzíbar, Malaita, Saipán, Cabo Verde, Ceilán, Córcega, Formosa, Oza. La propia asociación vecinal del barrio se denomina, con toda lógica, Asociación Vecinal Islas de Peñagrande. Es dentro de esta lógica insular donde aparecen las referencias canarias.

 

 

Puerta del Sol con fuente

Lanzarote y el  Archipiélago Chinijo, con calle propia

En ese mismo barrio  existe la calle de la Isla de Lanzarote. A escasos metros, la calle de la Isla Graciosa. Y la ya mencionada calle de la Isla de Alegranza. Tres nombres que, juntos, dibujan sobre el plano de Madrid la geografía del Archipiélago Chinijo y su isla matriz. Son vías residenciales, sin apenas comercio, flanqueadas por edificios de entre cuatro y seis plantas construidos entre los años sesenta y ochenta.

También hay una Plaza de la Isla de Fuerteventura en el mismo entorno. Y en el corazón del barrio, algo que quizás sorprenda más: una calle de César Manrique. El artista lanzaroteño tiene su nombre grabado en una placa madrileña, a pocos pasos de la calle Joaquín Lorenzo y de la estación de metro de Antonio Machado. No es una avenida ni una gran vía. Es una calle de barrio, como lo fue Manrique antes de ser mito.

Entrada Murillo museo del Prado , Madrid

 

La presencia canaria en el callejero de Madrid no se limita a un solo barrio. En el centro histórico existe una calle de Canarias, y en Getafe —municipio del sur metropolitano— aparece otra calle de las Islas Canarias. Humanes de Madrid, también al sur, cuenta con una calle de Lanzarote y una calle del Timanfaya: el volcán lanzaroteño convertido en topónimo urbano a 1.700 kilómetros de las Montañas del Fuego. San Sebastián de los Reyes, al norte, tiene su propia calle Lanzarote. Las Rozas de Madrid, al oeste, también.

Timanfaya, de hecho, aparece dos veces en la capital: una calle en Madrid ciudad y otra en Humanes. Es decir, hay más calles con nombre de volcanes lanzaroteños en la Comunidad de Madrid que erupciones históricas documentadas en la propia isla.

Gran Vía . Elpejeverde

 

¿Cómo se decide el nombre de una calle en Madrid? La responsabilidad recae en el Ayuntamiento, que mantiene un nomenclátor oficial actualizado diariamente. Según datos de Wikipedia, en 2010 la ciudad contaba con 9.139 viales. De esos nombres, un 56% corresponde a personalidades históricas, un 22,5% a topónimos de geografía política y un 12% a geografía física. Los conceptos abstractos apenas alcanzan el 7%.

La práctica habitual en los desarrollos urbanísticos de las décadas de los sesenta y setenta fue agrupar las nuevas calles por categorías temáticas. Así nacieron barrios donde todas las vías llevan nombres de ríos, de montañas, de batallas o, como en Peñagrande, de islas. Es un sistema funcional, no sentimental: facilita la orientación y la organización catastral. Que Alegranza o La Graciosa tengan calle en Madrid no responde a un homenaje explícito al Archipiélago Chinijo, sino al hecho de que alguien, con un atlas abierto sobre la mesa, fue rellenando un listado de islas hasta completar el plano.

 

 

 

Hay algo involuntariamente elocuente en todo esto. Madrid, centro del poder político y administrativo de España, necesita nombres para sus calles. Y los toma prestados de la periferia: de islas, volcanes, ríos y pueblos que la mayoría de los madrileños es posible que conozcan , o no. 

 

 

  Nota del Pejeverde.com.Los datos de calles verificados proceden de los callejeros oficiales del Ayuntamiento de Madrid y del Nomenclátor de la Comunidad de Madrid (Nomecalles). Los porcentajes del nomenclátor se toman de la entrada correspondiente en Wikipedia, basada en estudios del Seminario de Toponimia Urbana. No se ha podido verificar la existencia de calles dedicadas específicamente a Montaña Clara ni al Roque del Este y del Infierno en el ámbito de la Comunidad de Madrid. Si algún lector tiene constancia de alguna referencia canaria adicional en el callejero madrileño, puede escribirnos a Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo. 

© Elpejeverde.com. Todos los derechos reservados