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Yoné Caraballo exige el modelo de cuidados holandés para Lanzarote

Pejeverde

A través de un comunicado, la formación canarista rechaza frontalmente el modelo de "macroresidencias" por el que, a su juicio, apuesta Coalición Canaria (CC). Según Caraballo, estas grandes infraestructuras no son más que "almacenes de personas" que responden a una lógica de gestión masiva y, veladamente, de negocio privado, alejándose del bienestar emocional de los mayores.

La propuesta de NC es, sobre el papel, intachable y profundamente humanista. Piden importar los modelos de Países Bajos, Dinamarca o Suecia, basados en pequeñas unidades de convivencia integradas en los barrios. Caraballo pone como ejemplo el proyecto Hogeweyk (Holanda), un barrio simulado donde los pacientes con demencia viven con libertad de movimiento en un entorno cotidiano. Es el sueño de cualquier sociedad avanzada: cuidados que se parezcan lo máximo posible a la vida en casa.

Sin embargo, someter esta propuesta a la prueba del algodón de la hemeroteca y la realidad insular arroja sombras insalvables. La primera es la coherencia interna: hace apenas dos días, el propio Caraballo se erigía como el gran defensor del Hospital Insular, resistiéndose a su desalojo y alabando su modelo de cuidados. ¿Acaso el Hospital Insular, con su estructura centralizada y masiva, no encaja exactamente en la definición de la "macroresidencia" que hoy repudia?

La segunda sombra es puramente material. Plantear el costoso y exquisito modelo escandinavo en una isla donde —como se denunció ayer mismo— hay residencias públicas en las que los ancianos duermen entre colchas por falta de sábanas y donde una sola enfermera atiende a 40 pacientes, roza la ciencia ficción política. Abrir el debate sobre la dignidad en la vejez es una obligación moral, pero importar catálogos de bienestar nórdico sin explicar de dónde saldrá el presupuesto autonómico para sostenerlos es, sencillamente, empezar la casa por el tejado.

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