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Sesenta y cinco años de ITB entre los dos la lección magistral de Pedro Hernández y Graciliano

Foto en ITB Berlín 2026, Graciliano y Pedro Hernández

S.Calleja

Berlín, 5 de marzo de 2026. Las ferias de turismo suelen medirse por los millones de euros en contratos o por el número de reuniones a puerta cerrada, pero la verdadera radiografía de la ITB de Berlín la tienen quienes llevan décadas observando su evolución desde la primera línea. En esta tercera jornada, Elpejeverde.com ha cruzado los caminos de dos veteranos incombustibles: el profesor Pedro Hernández, con 30 años de asistencia a sus espaldas junto a los alumnos de la Escuela Universitaria de Turismo de Lanzarote, y Graciliano, el clásico maestro de los zumos naturales del pabellón de Canarias, que suma 35 ediciones.

 

Para Hernández, la ITB no es un escaparate, es "el mejor aula de conocimiento" posible. Ante un fenómeno tan transversal como el turismo, el docente tiene claro que la teoría en la pizarra no basta; hay que palpar la "dinámica turística mundial" donde realmente se concentra. El resultado de estas tres décadas de trabajo de campo es innegable: aquellos chicos y chicas que en los años noventa paseaban intimidados por los pabellones alemanes hoy ocupan cargos en la alta dirección del sector. Graciliano, que los ha visto pasar a todos desde su mostrador, lo confirma, definiendo a esos alumnos como "la madera de profesión en Canarias".

 

La conversación también ha dejado espacio para la crítica al sistema educativo. Hernández señala cómo la implantación del Plan de Bolonia, al situar los exámenes en enero, hizo "imposible" la asistencia a ferias clave de invierno, dejando a Berlín como el gran refugio formativo. Al pedirles un veredicto sobre cuál es la mejor feria del circuito internacional, no hay titubeos.

 

A pesar del incesante periplo de Graciliano —que viene de Londres y Fitur, y se encamina a Barcelona, Polonia y Chequia—, la respuesta es unánime. "Berlín ist mein... Berlín es mi casa", sentencia Graciliano. Por capacidad de organización y peso específico, la capital alemana sigue siendo la reina indiscutible. Y este año, para colmo de los contrastes, los ha recibido con unos inusuales 16 grados, dejando el habitual hielo prusiano como una mera anécdota.

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