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Berlín: El "plan de guerra" de Lanzarote

Foto Elpejeverde.co., Berlín esta mañana.

S.Calleja

Berlín, 3 de marzo de 2026. La ITB ha arrancado con el protocolo de siempre y una incertidumbre que no aparecía en los folletos. El Presidente del Cabildo, Oswaldo Betancort, nos ha atendido entre el bullicio del pabellón de Canarias con un mensaje que mezcla el realismo sucio con la ambición de quien sabe que no tiene plan B. El sábado estalló la guerra en Oriente Medio y aquí en Berlín, ese "ruido de sables" se traduce en un turista alemán que, a diferencia del inglés, es cauto, miedoso y propenso a quedarse en casa cuando las cosas se ponen feas.

 

Betancort no ha venido a Berlín a vender hamacas. Ha venido a vender "regeneración" y, sobre todo, a intentar que el impacto de la guerra en la isla sea el mínimo posible. Para el mercado alemán, Lanzarote saca pecho con sus títulos: Reserva de la Biosfera, Geoparque y el reciente reconocimiento como Sistema Importante del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM). La idea es clara: pescar al turista de alto poder adquisitivo que valora la descarbonización y la sostenibilidad, ese que gasta más y molesta menos.

 

 

Pero el momento de "colocar el cuchillo" ha llegado al hablar de política doméstica. Betancort ha calificado de "irresponsable" y "peligroso" el discurso de la izquierda sobre la masificación turística. Para el Presidente, remover  el sentimiento anti-turista cuando la coyuntura geopolítica amenaza con desplomar las llegadas es jugar con fuego. Dice que se encontró una isla donde el mensaje era que "no se quería al turista" y que ahora, con la crisis en Irán amenazando la única locomotora económica de Lanzarote, ese relato es un suicidio colectivo. En Teguise los concejales se pelean por un micro, pero aquí en Berlín, la pelea es por evitar que la calidad de vida de los residentes se hunda junto con el precio del queroseno.

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