¿Éxito o supervivencia? Los chinijos salvan los muebles de un concurso que languidece en cifras

Pejeverde
El Recinto Ferial de Arrecife rugió este sábado. No se puede negar. Unas 2.000 personas se dejaron la garganta apoyando a los chinijos en el X Concurso de Murgas Infantiles. Pero que el confeti no nos impida ver el jable. El triunfo incontestable de Noveleros —primer premio en Interpretación, Letra y Música; Fantasía, Diseño y Vestuario; y Presentación— es la noticia amable, pero la realidad política y social del Carnaval capitalino exige un análisis más hondo.
Noveleros, bajo la batuta de Kiara Cáceres, demostró que para ganar aquí no basta con salir al escenario; hay que traer el trabajo hecho desde el local de ensayo. Con su fantasía ‘Cóatl’ y letras que hurgaron en la comunidad y el submundo de las redes sociales, no dejaron ni las migajas. Los Chau-Chau, dirigidos por Adriana Fernández, aguantaron el envite con un segundo puesto digno y el siempre entrañable premio ‘Buche’, mientras que Titiñecos y Los Intoxicaditos completaron un cuadro que, aunque brillante en calidad, resulta preocupante en cantidad.
El análisis político: La cantera no se cuida solo con una gala al año Desde la Concejalía de Fiestas, dirigida por Echedey Eugenio (CC), y bajo la mirada del alcalde Yonathan de León (PP), se vende el discurso de que "el futuro está garantizado". Pero cuidado. Que solo cuatro murgas infantiles hayan pisado las tablas del Recinto Ferial en la "tercera ciudad de Canarias" es un síntoma de agotamiento que la política no puede esconder tras un despliegue de luces.
La realidad es que mantener una murga infantil en Arrecife hoy es una labor de héroes y familias que ponen dinero de su bolsillo. Mientras el grupo de gobierno se saca la foto en la entrega de premios, los locales de ensayo siguen siendo, en muchos casos, precarios o inexistentes para estos grupos que son, en teoría, la reserva espiritual de nuestra fiesta. ¿De qué sirve un X Aniversario si cada año vemos menos colectivos participando?
Los chinijos cumplieron con creces, pero la política festiva de Arrecife necesita menos postureo en el backstage y más planes de fomento real durante los 364 días restantes del año.