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Negligencias médicas 2025: Canarias, entre las regiones más seguras a pesar del récord nacional

Pejeverde

El alma de la sanidad en Lanzarote reside en la extraordinaria profesionalidad y calidad humana de sus médicos y enfermeros, quienes actúan como el verdadero soporte vital de un sistema que atraviesa su momento más crítico. En el Hospital Molina Orosa, la entrega diaria del personal facultativo permite que, pese a las carencias estructurales, la atención mantenga un nivel de compromiso que el paciente valora por encima de las estadísticas. Esta vocación de servicio es la que ha logrado que Canarias, lejos de estar en la zona roja de la mala praxis, se posicione como una de las comunidades autónomas con menor índice de reclamaciones en España, situándose en el puesto 11 de 17, muy por debajo de las cifras alarmantes que registran otras regiones.

Los datos de la Memoria 2025 de El Defensor del Paciente revelan una cifra récord de 14.986 negligencias a nivel nacional, pero es fundamental analizar estos números con perspectiva poblacional y territorial. Mientras que grandes núcleos como Madrid alcanzan los 4.005 casos y Andalucía los 2.730, el archipiélago canario registró 320 denuncias totales. Si ajustamos estos datos a la población, Canarias demuestra una seguridad clínica notablemente mayor que la media nacional, con una incidencia de quejas drásticamente inferior. En la provincia de Las Palmas se contabilizaron 129 de estos asuntos, una cifra que pone en valor el buen hacer de nuestros profesionales frente a la saturación que sufren otros grandes centros peninsulares.

La raíz del problema, según coinciden expertos y la propia asociación, no es la falta de competencia médica, sino un déficit crónico de especialistas que afecta tanto a la sanidad pública como a la privada. La falta de médicos es el motor que genera las listas de espera, un reto que requiere soluciones innovadoras como los modelos de gestión mixta. El ejemplo de Madrid, que ha logrado reducir su espera quirúrgica a 63 días (frente a la media nacional más elevada) mediante la colaboración público-privada, sugiere un camino para aliviar la presión sobre hospitales como el Molina Orosa. Reforzar el número de facultativos y optimizar la gestión de recursos son las claves para que el talento médico de nuestra isla pueda brillar sin el lastre de la saturación administrativa.

 

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