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Pepa González: socialismo de pasarela, cercanía cero y rodilla firme ante Sánchez

Secretaria insular de Educación y Universidades del PSOE de Lanzarote, Pepa González

S. Calleja

En la política insular se ha instalado una costumbre transversal: cuando en Madrid alguien suelta una consigna, en Lanzarote aparece una nota de prensa. Da igual el partido, el municipio o la competencia: el guion llega desde arriba y, como buenos replicantes, los cargos intermedios lo repiten sin pudor. Esta semana ha sido el turno de Pepa González, concejal en Tías y secretaria insular de Educación y Universidades del PSOE. La suya es una voz que aparece poco, pero cuando lo hace, no hay manera de distinguirla del argumentario nacional.

En su último comunicado, ha defendido con un entusiasmo casi coreográfico la reforma del Gobierno de Pedro Sánchez para endurecer los requisitos de creación de universidades privadas. “La educación superior no puede convertirse en una máquina expendedora de títulos”, ha dicho, sin temblarle el pulso ni ruborizarse, como si no conociera —ni ella ni su partido— los pasillos por los que se ha paseado el propio presidente, doctorado, con expediente dudoso incluido.

Pero aquí, la coherencia es como una zarcillo de barro malo. Lo que importa es salir con la bandera en la mano y el rostro serio. Lo importante no es lo que se hace, sino que parezca que se está haciendo algo. Y ahí, Pepa lleva ventaja: ha hecho del simulacro un estilo de gestión, de la pose, un método, y de la lealtad sin matices, una carrera política.

Todo se queda en el titular, en el tuit bien maquetado, en el comunicado de sobremesa. Y en eso, Pepa González se ha vuelto una profesional: no lidera debates, pero sí los repite; no genera contenido, pero sí lo firma.

Desde que asumió el área de Cultura en Tías —tras perder otras competencias más sensibles—, la política cultural del municipio ha adoptado la forma de una sucesión de actos, talleres y homenajes con más cartelería que criterio. Lo que antes tenía dirección y sentido, hoy parece regirse por el algoritmo del “evento por evento”. Cultura de cantidad, no de calidad. Un catálogo de actividades que impresiona por su volumen y desconcierta por su escasa profundidad.

En este contexto, Pepa ha conseguido algo insólito: ser omnipresente sin dejar huella. Aparece en todos los actos, encabeza todas las fotos, toma el micrófono con naturalidad, pero al final del año uno se pregunta qué queda realmente de su paso por el área más allá de la imprenta exhausta.

Especial mención merece una reciente iniciativa de “mujeres con huellas”, que, en su loable intención de reconocer trayectorias vitales femeninas, incluyó entre las homenajeadas a una figura que muchos en el municipio no sabían situar ni recordar. Lo que en principio debía ser un acto de reconocimiento colectivo acabó generando más preguntas que respuestas. Algunas de ellas todavía sin resolver. Aunque eso sí, las placas ya están colocadas. La imagen, cumplida. El gesto, registrado.

Que Pepa González defienda con tanta pasión el modelo público no deja de ser curioso, porque su socialismo es más estético que estructural, más de desfile que de proyecto. Tiene de socialista lo que Manuel Fajardo Palarea de revolucionario . Y no lo digo yo. Lo dicen sus propias formas, sus alianzas, su actitud frente a la crítica, su manera de entender la política: como un ascensor sin pisos, donde solo importa mantenerse dentro.

Habla con la firmeza de quien acaba de salir de un coloquio sobre pensamiento crítico en la Fundación César Manrique, pero gestiona como quien programa actos para salir bien en la nota de prensa del viernes. Una especie de socialismo ornamental, útil para la foto, inofensivo para el poder.

Y así, mientras la isla necesita voces con criterio, figuras que piensen desde aquí y no desde Madrid, Pepa sigue firme en su papel de portavoz de lo obvio, firmando comunicados sobre universidades que no gestionará y denunciando prácticas que su partido ha ejercido con soltura.

“La educación superior no puede convertirse en un negocio a costa del prestigio de nuestro sistema universitario ni en una máquina expendedora de títulos”, afirmó Pepa González, secretaria insular de Educación y Universidades del PSOE de Lanzarote.

Lo dijo con toda la solemnidad del caso. Pero olvidó añadir que, para que la universidad sea algo más que un título, hace falta algo que no se enseña en ningún campus: responsabilidad, iniciativa, coraje y coherencia.
Y eso, por ahora, no figura en su expediente.

 

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