Paulino, no descalifiques, que tienes mucho que aportar…

 

Estimado, muy estimado Paulino Rivero:

 

Como otras personas, leí -y releí- las declaraciones salidas de tu almuerzo con Andrés Chaves y publicadas en Diario de Avisos el pasado día 15. Y digo que las volví a leer para tratar de encontrar en ellas al Paulino Rivero que conocí y admiro: una persona de pueblo hecha a sí misma, orgullosa de su condición de ‘mago’ (los que te apodaron así para desprestigiarte tuvieron la misma escasa fortuna que quien nos llamó a los asamblearios de Fuerteventura ‘ardillas’; porque nosotros, como creo que tú, llevamos ese apelativo ’a mucha honra’), un joven alcalde adorado por la inmensa mayoría de sus vecinos y que hizo de El Sauzal un municipio envidiado, diputado que siempre supo combinar el interés de la gente de Canarias con un sentido de Estado que te llevó al extremo de presidir la Comisión parlamentaria de investigación del 11M (un ‘marrón’ que nadie quería y que te ganó reconocimiento en toda España como un político de nivel), secretario general de una Coalición Canaria que, contigo al frente, se consolidó como una organización cohesionada y de referencia en este Archipiélago, un buen presidente del Gobierno en años muy difíciles…

Esperaba todo eso, además, porque leo tus frecuentes artículos de opinión, con cuyo contenido se puede estar más de acuerdo o menos, pero que demuestran que tienes mucho que aportar al debate político en estas Islas y al necesario -aunque llega uno a creer que imposible- acercamiento entre las fuerzas políticas nacionalistas.

Pero, para mi gran disgusto y el de tantas otras y otros con los que he tenido ocasión de comentarlo, en esas palabras tuyas sólo encontramos descalificaciones, maniqueísmo, resentimiento…

En un análisis, que considero profundamente injusto y que ‘no deja títere con cabeza’ (a José Miguel Barragan, tan próximo a ti durante años, lo dejas especialmente mal parado), das por liquidado un proyecto político con apenas 26 años de vida. Un proyecto, CC, que es también tuyo y que, pese a la ‘ola’ que ahora tocó al Partido Socialista; a pesar, también, del cansancio que el ejercicio continuado del poder suele producir en el electorado, acaba de mejorar sus resultados y sigue siendo una fuerza política imprescindible en la gobernabilidad de municipios, islas y hasta, una vez más, puede volver a resultar decisivo el voto de las dos diputadas canarias en Madrid. Decisivo para que se gobierne con estabilidad en España y para que esta tierra mantenga los recursos que necesitamos como agua de mayo.

 

Me resultó reveladora tu reflexión de hace un par de semanas, haciendo caer en la cuenta de la pérdida de centralidad de Coalición, tras un 26 de mayo que, de la noche a la mañana y por primera vez en democracia, dejó a esta Comunidad ‘partida’ en dos bloques: uno de centroderecha y otro al centroizquierda. Y a Coalición Canaria, a la derecha, una presunta ubicación en el tablero político en el que muchas y muchos no nos reconocemos. Diría más: una identificación que nada tiene que ver con las políticas llevadas a cabo por los Gobiernos presididos por ti y por Fernando Clavijo o por muchos otros compañeros y compañeras de CC que hemos estado al frente de Cabildos y Ayuntamientos, por mucho que se empeñen determinados Medios de Comunicación, ‘emperretados’, con otros poderes en la sombra, en acabar, como sea, con este proyecto político, al que no han conseguido someter.

Siempre conviene poner ‘en veremos’ lo que escriba un periodista tan singular como Chaves (que se ensaña con descalificaciones terribles contra el proceso interno de la elección de Fernando Clavijo como nuestro candidato a la Presidencia de Canarias, un proceso desagradable pero legítimo, como tú mismo reconociste en aquel momento), o que no debas ‘escupir hacia arriba’, por ejemplo, en enjuiciar el tratamiento hacia los Medios por parte del Gobierno anterior, porque tu etapa también tuvo, en ese complicado terreno, su punto de polémica (la asignación de frecuencias de radio no fue, precisamente, un envite fácil que dejara contento a todo el mundo…). Se puede, además, coincidir con tu análisis, en sana autocrítica, en que, después de casi tres décadas de ejercicio ininterrumpido de poder, conviene a esta organización darse un buen baño de humildad. Hacia dentro, para no excluir ni maltratar -como se ha hecho contigo- a ninguna persona dispuesta a sumar; hacia fuera, para cuidar mejor la relación con otras fuerzas políticas, desde la que debería ser más próxima, Nueva Canarias, hasta otras opciones democráticas, con las que hemos hecho camino juntos en estas décadas. Quizá esa falta de unidad y de humildad nos esté pasando factura.

Más: tampoco me parecen adecuadas las ‘líneas rojas’ que pone sobre la mesa esa gran diputada, Ana Oramas, unas líneas que lo ponen fácil a quienes nos quieren mal para tratar de arrinconarnos en el espacio de las opciones conservadoras y que después cierran puertas cuando llega la hora de cerrar pactos. De acuerdo, también, en que se pudieron gestionar mucho mejor -o, si prefieres, resulta difícil gestionar peor- los recientes acuerdos postelectorles, en los que no se partía en mala posición…

Pero me parece una evidente ‘pasada de frenada’ calificar de ‘descalabro’ lo que, como decía recientemente Manuel Hermoso, antes o después tendría que suceder: que, en el juego democrático, nos toque salir del poder. En democracia, un hecho de lo más normal. Cuando eso ocurriera -y ocurrió ahora-, había que estar preparados para afrontar una nueva fundación del nacionalismo, que sigue siendo tan necesario para esta tierra como el día en que nació Coalición.

… Una refundación, ahora, desde la estructura de una organización política fuerte, arraigada en el tejido social de cada isla, ‘de la gente’. Eso es lo que nos jugamos en los próximos meses: sentar las bases para seguir siendo representativos y útiles a una población que, en estos 26 años y con Coalición Canaria, ha dado un salto de bienestar como nunca antes en en su historia. Pero que ahora demanda nuevas respuestas, porque la Canarias de hoy, abierta, mucho más urbana, multicultural…, se parece poco, en muchos aspectos, a la de hace tres décadas.

En la reciente etapa democrática, algo así ocurrió cuando un tripartito alejó al centenario Partido Nacionalista Vasco del poder en el Gobierno y otras instituciones. Respondieron con solvencia, unidad e inteligencia al reto y su regreso al liderazgo institucional de Euskadi no ha hecho sino crecer y consolidarse. Tenemos ahí, con todas las diferencias, un buen ‘espejo’ en el que mirarnos.

 

En esta nueva etapa que empieza para CC, van a hacer falta muchas aportaciones y mucha generosidad. A unas y unos les tocará ser más protagonistas; a otros y otras nos corresponderá sumar, apoyar y facilitar las cosas. Experiencia y madurez políticas de personalidades como la tuya serán muy necesarias. Como la tuya y como las de otros compañeras y compañeros a los que culpabilizas de todo, olvidando su valía y entrega. Espero que en ese camino, aunque sea ‘desde la barrera’, nos sigamos encontrando.